El madrileño rozó el podio y finalizó su gira americana con buen sabor de boca


Mont Sainte-Anne, en Canadá, acogió la última puntuable de las UCI World Series de descenso (DH), en la que Daniel Castellanos buscaba acabar de la mejor forma posible un torneo que ha sido una prueba de fuego perfecta para medir su imparable progresión. Acudía a tierras canadienses con las ganas de asaltar el podio y meter la cabeza dentro del top 10 de la general pero, a pesar de no conseguir ninguna de las dos cosas, estuvo entre los ocho mejores y se quedó muy cerca de la zona noble de la Copa.

“América me ha tratado muy bien. Después de un 4º puesto en Snowshoe (Estados Unidos), veníamos a este pedazo de circuito súper preparados y motivados. El circuito me ha encantado y tenía ganas de darlo todo para la última”, nos cuenta Dani poco después de terminar la jornada.

El jueves en la serie de calificación se marcó un buen 10º puesto, a solo 2,6” del mejor tiempo marcado por el británico Dom Platt, y que el madrileño consideró esta prestación como “buena”. Con los tiempos tan apretados disputó al día siguiente la final y con muchas ganas de hacer pódium.

En ella mejoró en casi 5” de su tiempo de la clasificatoria, quedándose a menos de 3” del cajón en un notable 6º puesto. Gran resultado para poner punto y final a su Copa del Mundo. “Estoy súper contento con mi rendimiento últimamente y a pesar de no haber entrado a pódium –aclara-. Me quedo con muy buenas sensaciones y mucha experiencia aprendida”.

Con este resultado, el biker madrileño concluye 12º en la general final de las UCI World Series de DH, a solo 8 puntos del top 10. Un año inolvidable para él, con el histórico podio de Leogang  y su supremacía a nivel nacional tras su dominio en Campeonatos de España y Copa de España de la disciplina.